Reducción de capacidad en Asia–EE. UU:
Las navieras están reduciendo sus salidas en las rutas Asia–EE. UU. para estabilizar tarifas en medio de tensiones arancelarias, lo cual impacta la conectividad hacia LATAM, pues hay menos opciones de transbordo disponibles. Esto es crítico porque una gran parte de las importaciones asiáticas hacia América Latina tradicionalmente se mueve a través de hubs en EE. UU., como Los Ángeles/Long Beach y Miami.
Las navieras están modificando rotaciones portuarias, reasignando buques y ajustando acuerdos de compartición de slots. Algunos servicios híbridos transpacífico–LATAM tienen cronogramas inciertos de reinicio, lo que añade imprevisibilidad.
Asimismo, el conflicto en el golfo pérsico continúa provocando disrupciones en las rutas marítimas internacionales con cancelaciones de servicios, cambios en las rutas logísticas lo cual impacta el precio del combustible y repunte de tarifas de flete internacional marítimo.
Disponibilidad de contenedores:
La disminución de salidas ralentiza el reposicionamiento de contenedores vacíos de regreso a Asia, generando escasez de equipos en puertos clave y aumentando los recargos.
Entorno tarifario y acciones de las navieras
Las navieras están impulsando ajustes coordinados al alza este mes, dadas las cancelaciones de salidas (blank sailings) y control de capacidad. La recuperación es más marcada en la Costa Este de Sudamérica debido a expectativas de mayor demanda de carga.
¿Qué impacto puede tener en los usuarios de comercio exterior?
Tarifas de flete más altas y volátiles. Ante esto, pueden:
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- Fortalecer la planificación de la demanda y reservas anticipadas para asegurar espacio.
- Considerar diversificar rutas hubs alternativos de transbordo, combinación de modos de transporte.